
Ésta entrada se la dedico a aquell@s compañeros que no han podido regresar de su visita al Supremo con un aprobado debajo del brazo y, muy especialmente, a Mery; a la cual envío desde aquí un abrazo muy fuerte.
Efectivamente, como habéis leído en el título, el opositor/a no sólo "suspende" o "aprueba". El opositor, de alguna manera, se parece a los antiguos cruzados que luchaban por recuperar y conservar tierra santa. El opositor se entrega a la consecución de un objetivo difícil, con fe y luchando, día a día, semana a semana, año a año, por aquello que quiere llegar a ser. Por consiguiente, algo tan serio como una oposición, no puede reducirse a esquemas simplistas del tipo "suspendió" o "aprobó"; esquemas "externos" de quien sólo percibe lo superficial y no se para a analizar, antes de juzgar, lo que verdaderamente ha tenido que luchar esa persona, cualquiera que haya sido su resultado.
Lo que nosotr@s debemos apreciar es el desarrollo de esa "batalla"; no tanto si se perdió o ganó (aunque de ello dependa la consecución de nuestro sueño), pues es la única forma de librarnos de esa pesada losa que puede aplastarnos tras haber fracasado en una convocatoria en la que , realmente, teníamos verdaderas posibilidades. No debemos permitir (ésto es muy fácil decirlo, pero más dificil hacerlo) que nos compadezcamos de nosotros mismos y con ello desperdiciemos energía y fuerzas para "rearmarnos" de cara a la siguiente batalla.
En definitiva, Mery, y aquí me vais a permitir que personalice, tienes que estar orgullosa. Orgullosa porque estoy seguro de que has luchado con honor y bravura, aplicando tesón y perseverancia, día a día, mes a mes, año a año; y eso tiene mucho más valor (aunque aparentemente no sea así) que el desenlace final de ésta batalla. Batalla que, por otra parte, ha servido para "curtir" a tus mejores unidades y prepararlas para la próxima.
Las oposiciones, me atrevería a decir que cualquiera de media y alta dificultad, sirven, siempre, para forjar a la persona, su voluntad, y para que aprenda a valorar lo que cuestan las cosas. Y eso es lo que nadie te puede arrebatar, porque ya lo tienes. Y, lo que no tienes, esa ansiada plaza, la conseguirás muy pronto, en parte gracias a la experiencia de éste año, de la que a buen seguro estarás extrayendo sabias enseñanzas.
Un fuerte abrazo para Mery, y para tod@s los que se sientan identificados con su situación.
Efectivamente, como habéis leído en el título, el opositor/a no sólo "suspende" o "aprueba". El opositor, de alguna manera, se parece a los antiguos cruzados que luchaban por recuperar y conservar tierra santa. El opositor se entrega a la consecución de un objetivo difícil, con fe y luchando, día a día, semana a semana, año a año, por aquello que quiere llegar a ser. Por consiguiente, algo tan serio como una oposición, no puede reducirse a esquemas simplistas del tipo "suspendió" o "aprobó"; esquemas "externos" de quien sólo percibe lo superficial y no se para a analizar, antes de juzgar, lo que verdaderamente ha tenido que luchar esa persona, cualquiera que haya sido su resultado.
Lo que nosotr@s debemos apreciar es el desarrollo de esa "batalla"; no tanto si se perdió o ganó (aunque de ello dependa la consecución de nuestro sueño), pues es la única forma de librarnos de esa pesada losa que puede aplastarnos tras haber fracasado en una convocatoria en la que , realmente, teníamos verdaderas posibilidades. No debemos permitir (ésto es muy fácil decirlo, pero más dificil hacerlo) que nos compadezcamos de nosotros mismos y con ello desperdiciemos energía y fuerzas para "rearmarnos" de cara a la siguiente batalla.
En definitiva, Mery, y aquí me vais a permitir que personalice, tienes que estar orgullosa. Orgullosa porque estoy seguro de que has luchado con honor y bravura, aplicando tesón y perseverancia, día a día, mes a mes, año a año; y eso tiene mucho más valor (aunque aparentemente no sea así) que el desenlace final de ésta batalla. Batalla que, por otra parte, ha servido para "curtir" a tus mejores unidades y prepararlas para la próxima.
Las oposiciones, me atrevería a decir que cualquiera de media y alta dificultad, sirven, siempre, para forjar a la persona, su voluntad, y para que aprenda a valorar lo que cuestan las cosas. Y eso es lo que nadie te puede arrebatar, porque ya lo tienes. Y, lo que no tienes, esa ansiada plaza, la conseguirás muy pronto, en parte gracias a la experiencia de éste año, de la que a buen seguro estarás extrayendo sabias enseñanzas.
Un fuerte abrazo para Mery, y para tod@s los que se sientan identificados con su situación.
